Perdonar, pero no olvidar

¿Quién no ha leído o escuchado el famoso consejo “Perdona pero no olvides, o saldrás herido de nuevo”?

Este consejo es incoherente porque en la definición de perdonar se incluye el verbo olvidar:

Perdonar: Olvidar la falta que ha cometido otra persona contra ella o contra otros y no guardarle rencor ni castigarla por ella.

Por lo tanto para perdonar hay que olvidar. Si dices que has perdonado a una persona pero no has olvidado la falta que ha cometido, simplemente estás utilizando incorrectamente el verbo “perdonar”.

Para perdonar genuinamente a una persona debes “olvidar” la falta que cometió, pero ¿Cómo puedes borrar un evento de tu mente?

hay que perdonar

¿El ser humano puede borrar sucesos de su mente?

Una persona no puede borrar eventos o circunstancias que se quedaron grabadas en su mente por el simple hecho de que al invocar un pensamiento no deseado lo único que hace es reforzarlo para que se pueda recordar más fácilmente. (Como aprendiste la tabla de multiplicación.)

Por ejemplo: Tu hermano te quita un empleo que prácticamente era tuyo y tú te enfureces con él por mucho tiempo, después de 6 meses quieres hacer las paces pero durante todo ese tiempo recuerdas día tras día la “traición” de tu propio sangre ¿Cómo puedes perdonarlo si todo el tiempo has estado “reforzando” esa ruta neuronal?

El ser humano siempre recordará los hechos tráumaticos porque el objetivo principal de nuestro organismo es “sobrevivir”. Y un hecho traumático crea una ruta neuronal muy fuerte para que “evitemos” el peligro la próxima vez. ¿Recuerdas que estabas haciendo el 11 de septiembre de 2001 antes de escuchar la noticia de los atentados terroristas? y ¿Recuerdas que almorzaste el 10 de mayo de este año?

Si un hombre cruel patea muy fuerte al perro de su vecino y vuelve a visitarlo después de un año el perro tal vez ni lo recuerde o tal vez se aleje de este hombre, pero si en lugar de patear a un perro este hombre cruel pateara a otro ser humano, es probable que la víctima se pase los 365 días planeando su la muerte de su cruel agresor.

Si no se pueden borrar los recuerdos ¿Cómo se puede perdonar?

Si quieres perdonar a un ser querido, lo que tienes que hacer es reemplazar los malos pensamientos que tienes de él y recordar todas las cosas buenas que ese ser querido hizo por ti y dejaron una huella en tu corazón.

Ejemplo: Tu esposa borra accidentalmente todo tu trabajo en la computadora y esto provoca que te despidan de tu trabajo. Si tú amas a tu esposa y quieres perdonarla tienes que recordar todos los eventos que produjeron mucha alegría en tu corazón: El día que la conociste, el día que ella organizó una fiesta sorpresa para ti, el día que ella cocinó tu comida favorita, el día que te dijo que te amaba y cuando derramo una lágrima antes de decir que si a tu propuesta de matrimonio.

Cada vez que quieras perdonar a alguien que quieres, simplemente debes recordar todas las cosas buenas que pasaron juntos. Si no se te viene a la mente ningún momento de verdadera felicidad ¿Qué clase de vida estás viviendo? ¡Es hora de que tú mismo crees circunstancias de felicidad en tu vida!

¿Cómo perdonar a alguien que no amas?

Si algún ser humano te hizo daño y tienes acumulada mucha sed de venganza hacia él (toma mucha agua 😀 para aplacar tu sed), será imposible olvidar el suceso con el método anterior porque no existen buenos recuerdos entre ustedes, pero existe una forma de perdonar a un “extraño” y se resume en la popular frase “dar la otra mejilla”.

Pero no entiendas “dar la otra mejilla” como una solución masoquista que significa “déjate pisotear por los demás y nunca devuelvas un golpe”. Me animo a interpretar “dar la otra mejilla” de la siguiente forma:

Responder a la cobardía con valentía.
Responder a los golpes con fortaleza.
Responder a los insultos con un lenguaje inteligente.
Responder a la traición con lealtad.
Responder a la ingratitud con agradecimiento.
Responder a la flojera con disciplina.
Responder a la calumnia con verdades.
Y responder a la discriminación con respeto y amor al prójimo.

Conclusión

Los eventos traumáticos perturbarán tu mente hasta que hayas aprendido una valiosa lección. Aprende la lección pero elimina los sentimientos de ira, impotencia y frustración. Finalmente reemplaza todo pensamiento de vengaza o rencor con buenos recuerdos que produzcan sentimientos de amor, si no tienes buenos recuerdos impregna tu mente de pensamientos enérgicos llenos de valentía.

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